miércoles, 12 de abril de 2017

La Universidad siempre tendrá género femenino

Han pasado ya más de dieciocho siglos desde la apertura de las primeras universidades en nuestro país. Sin embargo, las mujeres solo han visto su presencia en ellas durante los últimos dos siglos. La discriminación siempre ha sido parte de ese duro recorrido de las mujeres en los estudios, quedando siempre relegadas a ciertos campos que, tradicionalmente, se han tachado de ser aptos para ellas.

La lucha de las primeras mujeres que decidieron enfrentarse a lo “debido” y perseguir sus propias metas ha dejado huella en la historia de nuestras universidades, y en cómo la proporción entre alumnos y alumnas se ha ido igualando. Sin embargo, la brecha que históricamente dejó a estas primeras estudiantes relegadas a los campos de las humanidades y enfermería sigue estando hoy muy presente.

Son las carreras de Filosofía y Letras, junto con las de Farmacia y Enfermería las que recogen el mayor porcentaje de mujeres, teniendo como polo opuesto las relativas a Ingenierías. Por mucho que los derechos hayan ido evolucionando con el tiempo en favor de la igualdad de género, las escasas mujeres que encontramos en estos campos de estudio son vistas como casos aislados, como “bichos raros” en carreras de hombres.


¿Es labor de las mujeres seguir luchando por esa igualdad o de los hombres aceptarlas como iguales? Históricamente, se ha demostrado que son tan valiosas como los hombres, que tienen tantas capacidades como ellas, que intelectualmente están a su altura. Entonces, ¿por qué esa reticencia a verlas como lo que son: compañeras de estudio, de trabajo? Quizá necesitemos un par de generaciones más para ver el sueño de esas primeras mujeres cuando por primera vez pusieron un pie en las aulas universitarias: un futuro en el que la trayectoria académica no esté condicionada por el género. 

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